Empezamos hoy la serie de desayunos tranquilos, hechos con más tiempo, para ser disfrutados durante más tiempo.

El desayuno de hoy también va a tener un zumo, pero va a ser un poco más elaborado que el que hacemos durante la semana. Vamos a mezclar en la licuadora manzana, kiwi y uvas negras. El resultado está muy rico porque al mezclar frutas más y menos dulces no resulta empalagoso. Tened en cuenta que tanto el kiwi como las uvas tienen semillas, así que es probable encontrar restitos. A mí no me resultan molestos, pero si preferís evitarlo siempre podéis quitarlas antes de echar la fruta en la licuadora.

A mí me parece que a este zumo le pega mucho una tostada de pan integral con aguacate, huevos revueltos y semillas de sésamo. El aguacate es una fruta muy apreciada por sus múltiples propiedades, algunos lo consideran un “superalimento”. Aunque es conocida sobre todo porque ayuda a controlar los niveles de colesterol, conviene destacar que tiene un contenido muy alto de potasio, más incluso que el plátano.

Con los huevos revueltos añadimos la proteína y las semillas de sésamo, le dan un toquecito crujiente. Del sésamo se dice que es una fuente de vitaminas A y E y del grupo B (B1, B2, B3, B6 y B9), además contiene manganeso, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc, cobre y selenio. Ayudan a mejorar la salud ósea y al mantenimiento del sistema inmunológico. Hay que tener en cuenta que en una tostada pondremos muy poquitas semillas, así que tampoco esperemos milagros, pero si que se pueden añadir a otras comidas como las ensaladas y los purés. Yo lo hago y me encanta porque no tiene un sabor fuerte, pero le da un poquito de alegría.

Para hacer la tostada, solo hay que aplastar el aguacate con un tenedor hasta que se haga una especie de pasta y añadir un poquito de aceite de oliva virgen y una pizca de sal. Untarlo sobre el pan previamente tostado y poner encima el huevo revuelto y espolvorear las semillas de sésamo. (No indico cantidades, eso va con el apetito y el gusto de cada una…)

Por último, un café del tipo que os guste, con leche y con un poquito de cacao amargo. Si lo probáis, vais a comprobar que contraste tan agradable resulta.

Para acompañar el desayuno os propongo un libro que sólo por el título (largo…) invita a leerlo: “Momentos de inadvertida felicidad” de Francesco Piccolo (Editorial Anagrama). También escribió “Momentos de inadvertida infelicidad”, pero ese lo dejaremos para otro momento…

Ahora ¡a disfrutar!

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