“¿Cuál es su mayor pesar?

En muchos momentos no he podido atrapar el valor del tiempo. Hay mucho tiempo que transcurre a lo largo de nuestra vida y lo desperdiciamos. Todavía no puedo capturar el significado de la vida –ese es mi mayor pesar-.

¿Cuál es su viaje favorito?

Aquel en el que vas solo pero sabes que al final alguien te está esperando. Nuestra vida no tiene sentido al menos que creamos que hay alguien esperándonos allí.” (Ai Weiwei)

Leo habitualmente varias revistas, entre las que están ELLE, In Style y desde hace varios meses VANITY FAIR. Esta última la leía solo ocasionalmente, pero desde que Javier Aznar comenzara a escribir hace unos meses (No hablo de política), se ha vuelto imprescindible. En VANITY FAIR hay una sección que aparece en la última página y se titula Cuestionario Proust que cada vez es respondido por una persona relevante de diferentes ámbitos. Las preguntas que he reproducido al principio de este post corresponden a Ai Weiwei. De este artista chino, multidisciplinar y conocido por su militancia y activismo político, había oído hablar en algunas ocasiones, pero nunca me había acercado a su obra, ni sabía de él mucho más que este par de datos que acabo de escribir. Sin embargo leer su entrevista y concretamente estas dos respuestas me removieron un poco, porque desde que cumplí los cincuenta, el tema de la vida y el paso del tiempo es algo que me quita bastante el sueño, una preocupación que a pesar de mis esfuerzos, no consigo quitarme de encima.

Tengo la misma sensación que Ai Weiwei. Siento que mucha parte de mi vida ha pasado por delante de mí tan rápido que casi ni la he visto y por eso tengo la tentación de querer volver a empezar, de vivir y ser consciente de cada minuto, exprimir todos ellos. Sé que ni uno solo de esos minutos va a volver y que el tiempo que pase intentando que vuelvan va a ser más tiempo perdido, pero… La teoría la tengo clara, solo me falta llevarla a la práctica.

Suele pasar que cuando estás especialmente sensible con algún asunto, todo te lo recuerda y te llegan por todos los lados estímulos que te remiten a ello de forma recurrente. Hace unos meses me llegó por whatsapp un video (¡gracias Pilates Team!) titulado If a were a young woman now, que me puso la piel de gallina, literalmente. ¡Es conmovedor!

 

Me hizo recordar una frase que yo uso mucho, que es: “las experiencias de los demás no nos sirven”. Cuando digo esto, me refiero a que parece que por más que alguien nos diga lo que puede pasar, solo escarmentamos cuando nos pasa a nosotros mismos. Yo después de ver este video, he roto con esa teoría y me he dicho: “Han pasado 50 años ¡qué no pasen otros 50! Te queda casi media vida (eso espero, al menos) para vivirla, para ser consciente de cada minuto, verlo venir, disfrutarlo y que se vaya después, sin perder tiempo viéndolo marchar. Sin prisa, unos momentos serán mejores que otros, pero todos son tuyos, están ahí para que tú los vivas ¡no los desaproveches!”.

Y en eso ando. Lo que ocurre es que creo que me estoy yendo al otro extremo y noto que me agobian las obligaciones, cosas que antes hacía con normalidad, ahora las veo como ladronas de tiempo. Es como si quisiera quedarme solo con la parte buena de la vida y eso, hoy por hoy no me resulta posible, así que si no consigo equilibrar un poco la situación, me va a suponer un problema… Os iré contando mis progresos.

Hasta pronto.

winter-of-67-signature

Un comentario en “El inexorable paso del tiempo

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