Hoy 18 de Octubre se celebra el día Mundial de la Menopausia y a pesar de que, por diversos motivos, últimamente estoy un poco ausente, he querido escribir un post contando mi experiencia, expresando mi punto de vista al respecto y así apoyar, aunque sea de forma muy humilde, la iniciativa de celebrar este día, porque me parece que las mujeres nos merecemos que se dedique, al menos un día, a hablar de esta época de nuestra vida.

Llevo mas de un año padeciendo casi todos los síntomas de la menopausia, aunque solo he sido consciente de ello desde que empezaron los famosos sofocos, el único síntoma que, junto con la ganancia de peso, conocía de la menopausia. Si lo pienso fríamente, debería darme vergüenza reconocerlo, pero no creo que sea la única a la que le ha ocurrido lo mismo o algo muy parecido.

Hace unos meses, una persona muy querida me regaló un libro del que ya os he hablado (aquí) y cuyo título me he permitido utilizar para encabezar este post. Está escrito por dos periodistas (Charo Izquierdo y Laura Ruiz de Galarreta) y publicado por Planeta.

Leyendo este libro, he aprendido que la menopausia tiene muchísimos más síntomas, no tan conocidos, pero también frecuentes: sequedad en la piel y flacidez (¡ni sé cuantas cremas he probado!), dolor de cabeza y migrañas (¡pensaba que era por el stress!), dolores musculares y de huesos, sofocos, aumento del apetito y ansiedad, irritabilidad (¡no es que estuviera amargada!), cambios corporales (¡pero si yo siempre he usado un 37!), hinchazón abdominal (¿desde cuándo soy un cilindro?) y de las piernas, insomnio (¡yo que dormía de un tirón!), pérdidas de orina, flatulencia, sequedad o atrofia vaginal, mal aliento…

Yo estoy siendo muy “afortunada”… ¡me han tocado muchos de ellos! Tantos que mi desconocimiento me llevó a pensar que estaba enferma o que el hecho de haber cumplido 50 años me estaba provocando una crisis o una depresión, ¡por mi cabeza rondaban sensaciones y pensamientos que nunca hasta entonces había tenido!

Siempre he sido una persona muy positiva y optimista, y jamás me ha supuesto ningún problema cumplir años, al contrario, me sentía orgullosa de llevarlos bastante bien, pero empecé a tener la sensación de que la vida se me estaba escapando entre los dedos, sin casi tiempo de disfrutarla como me gustaría.

Ahora, después de entender bien el proceso y de profundizar un poco en todo lo que le rodea, he empezado a ver las cosas de otra manera. Ya sé que ni tengo ninguna enfermedad acechándome, ni estoý siendo víctima de una depresión, “solo” es la menopausia: un proceso que tengo que pasar (eso sí, de la mejor manera posible) y que un día más o menos cercano llegará a su fin. Mientras tanto, procuraré que este tránsito sea lo más fácil posible. En ello ando todavía, pero no me voy a rendir.

Insisten mucho las autoras en el silencio que rodea a la menopausia, coincido plenamente. ¿Cómo es posible que nadie nos hable claramente de lo que es y de lo que supone? y sobre todo ¿Cómo es posible que nadie nos cuente cómo nos va a hacer sentir?

Es necesario que deje de ser un tema tabú, algo de lo que ni nosotras mismas queremos hablar, bien sea por pudor o por esa creencia de que las menopaúsicas somos poco menos que ancianas y que a partir de ese momento nuestra vida empieza a decaer. No nos hacemos ningún favor con esta actitud. Necesitamos apoyo y comprensión.

Es cierto que a menudo, las mujeres pensamos que es un proceso natural, que no necesita ningún tipo de atención, que no es nada grave y por eso únicamente buscamos soluciones médicas, cuando en realidad lo que convendría aprender y tratar es la “transición hacia la menopausia”. Aprenderla y socializarla, porque si la menopausia en sí es difícil, padecerla rodeada de personas que ni saben, ni son capaces de imaginar por lo que estás pasando, es muchísimo más dificil, y la sensación de soledad e incomprensión que genera es… ¡demoledora!

Para terminar quiero compartir la definición que dan de la menopausia las autoras quienes afirman que «es el tiempo del sí, una afirmación convencida, profunda, ante lo nuevo y a la vez es el turno del no, sin penas, culpas ni complejos, a lo tóxico, a lo perjudicial, a todo eso que acabamos asumiendo solo por el miedo al rechazo. Aprender a marcar los límites resulta esencial para sentirse y ser, de hecho, respetada».

Y también la dedicatoria que hacen en su libro: “A nuestras madres que nos han precedido en el camino. A aquellos que nos acompañaron en el viaje por la menopausia, a veces sin saber en qué estaban embarcados. A todas aquellas mujeres que se encuentran en el comienzo de su nueva vida. A nuestras hijas, que padecerán sofocos, pero serán más sabias.”

Hasta pronto,

winter-of-67-signature

Un comentario en “Soy yo o es que aquí hace mucho calor…..

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