Esta semana se ha celebrado el Día Mundial del Medio Ambiente y en todas las cadenas de televisión ha sido noticia. Han utilizado para ilustrarla unas terribles imágenes de buceadores moviéndose por el mar entre kilos y kilos de basura, principalmente plástico. Desde distintas asociaciones han hecho una llamada a boicotear los productos envueltos en plástico durante esta semana, muchos aludían al poder de los consumidores, otros sin embargo, se quejaban de que se dejara esta responsabilidad y el esfuerzo que ello conlleva solo en manos de los consumidores.

 

Personalmente llevo bastante tiempo concienciada con el tema del medio ambiente e intento hacer todo aquello que esté en mi mano, soy consciente de que soy un grano de arena en una playa, pero confío en que cada vez seamos más granitos…

En el aspecto en el que más me he centrado, por entender que es el que más a mi alcance está, es precisamente en el de evitar residuos y en su reciclaje. Hace mucho que comencé a separar la basura, pero ahora además me he tomado bastante en serio evitar todos aquellos envases que no sean necesarios y os aseguro que no me resulta nada fácil. Me imagino que a vosotras os pasará lo mismo, cada vez que vengo del supermercado lleno las bolsas de basura, la del cartón -que ni tan mal porque su reciclaje es más sencillo- pero sobre todo la de los envases, con plástico en todas sus versiones.

Hace ya bastantes meses que llevo mis propias bolsas a la compra, son muchas las personas que lo hacen, no hay mas que fijarse en la cola del supermercado, de esta manera se reduce bastante el consumo de bolsas para el transporte, pero ¿qué me decís de las que llevan los productos? Aunque evites los que vienen previamente envasados, los que venden a granel hay que meterlos en una bolsa de plástico para pesarlos y etiquetarlos, en algunos productos puedes evitarlo, poniendo la pegatina directamente, en el melón, en la sandía, en el brócoli… pero son muy pocos los que nos permiten hacer esto. Dejé de comprar la carne o el pescado de los expositores, lo compro directamente en las secciones correspondientes, pero tengo que acordarme de decir cada vez que pido una cosa que por favor no me pongan plástico, porque aunque parezca mentira, por encima del papel plastificado en el que envuelven los productos, ponen una capa de plástico, el pescado me lo dan en una especie de tuppers de plástico… ¡todo es así! Hemos llegado al absurdo, el otro día vi un trozo de jamón envasado al vacío y luego metido en una bandejita blanca cubierta de plástico.

La única manera de poder evitar todos los envases innecesarios es recurrir a pequeños establecimientos de venta a granel, en los que se ha vuelto a “lo antiguo”, bolsas de papel o de tela reutilizables, tuppers que lleva el propio cliente… Es un buen sistema, pero no al alcance de todo el mundo ya que no hay muchos y no siempre los tenemos cerca, los precios suelen ser más elevados y hay que ir provisto de los envases desde casa, por lo que a veces no tenemos el tiempo necesario. Me imagino que a esto es a lo que se refieren cuando dicen que no se puede pedir todo el esfuerzo a los consumidores.

Me cuesta adivinar como hemos llegado a esta sobreutilización de envases. ¿De verdad es necesario? ¿Hay motivos de salud? ¿De higiene? Sinceramente creo que no. ¿Por qué se hace entonces? Supongo que alguien habrá decidido que así sea y que esto genera mucha actividad y que hay muchos intereses, sobre todo económicos vinculados a ello, pero eso no puede servir de excusa.

Cuando hablo de este tema siempre vienen a mi memoria los envases donde se venden los huevos. Cuando era pequeña, los vendían en una bolsa de papel (de hecho todo se vendía en bolsas de papel, la fruta, la verdura…), recuerdo el cuidado con el que había que llevarlos para que no se rompiera ninguno por el camino. Cuando empezaron a comercializarlos en unas hueveras de plástico, a todos nos pareció un gran “adelanto”, ¡ya no se rompían! El caso es que desde hace mucho tiempo, esas hueveras son de cartón, todas las granjas fueron cambiando paulatinamente de unas a otras, pensad en la ingente cantidad de plástico que se ha ahorrado el planeta con este simple cambio. ¿Tan difícil será hacerlo con el resto de productos? ¿Volver a otro tipo de bolsas? Quizá soy una ingenua, pero no creo que sea difícil, me parece que solo es cuestión de voluntad y de que se legisle para ello.

De todas formas, no sólo los envases suponen un grave problema, hay muchas otras cosas que podemos suprimir de manera instantánea y sin ayuda de nadie, las pajitas por ejemplo, todas las vajillas y cubiertos desechables, un sinfín de objetos innecesarios que por moda o costumbre se han convertido en parte de nuestra rutina diaria.

Hay muchas personas que no han tomado conciencia en este asunto, porque creen que no es algo que les afecte, los mares, los animales… ¿qué les importa a ellos? No son conscientes que en esos mares se alimentan los peces que luego nos comemos y que todos esos residuos acaban de una manera u otra en nuestro organismo, causándonos unos perjuicios, que todavía hoy nos sabemos cuánto pueden llegar a afectarnos.

A ver si poco a poco vamos siendo un poco más conscientes, la siguiente generación nos lo está pidiendo a gritos, no podemos dejarlo todo en manos de los demás, hay cosas que están en las nuestras.

 

Hasta pronto,

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