Hace bastante tiempo una amiga me recomendó esta novela, me dijo que le había gustado mucho, aunque me confesó que la había “revuelto” un poco por dentro. Yo ya había leído la sinopsis y era candidata a venirse a casa conmigo, así que tras su recomendación la apunté en mi lista de pendientes.

Un poco antes del verano encontré por casualidad una edición de bolsillo muy bonita y me la compré con la intención de leerla en la playa. Como ya os he comentado alguna vez, últimamente parece que me persiguen las casualidades y antes de que pudiera leerla hablaron de esta novela en una cuenta que sigo en Instagram en la que comentan libros. Los comentarios sobre ella eran dispares, como sobre casi todos los libros, había opiniones buenas y otras no tan buenas. A mí me ha gustado y también me ha revuelto un poco, no sé si habrá sido porque estaba un poco predispuesta o quizá porque me esperaba otro tipo de historia. Cuando vi el libro, con esa ilustración tan bonita en la portada y leí la sinopsis (*) pensé que sería un poco más ligera, no creí que fuera a profundizar tanto en las relaciones y claro, siempre que se incide en ellas, sobre todo si se trata de relaciones de pareja, te remueven. Y digo que te remueven porque te hacen pensar, ver cuál es tu situación, si se parece a alguna de las que estás viendo y a veces intentas verte reflejada en alguna de esas mujeres y otras sin embargo te esfuerzas en no parecerte a ninguna de ellas o te intentas convencer de que no te pareces en absoluto. En cualquier caso, te invita a analizarte y eso, nunca viene mal, muy al contrario, creo que nos hace bien, incluso me atrevería a decir, que muy bien.

Además del análisis al que me acabo de referir, de esta novela me han gustado varias cosas. Me ha encantado la ambientación de la misma. Se desarrolla en el madrileño barrio de las letras, mi preferido, por sus calles estrechas y concurridas, por las plazas llenas de terrazas, y además se desarrolla en verano, con referencias a sus cálidas noches. Me ha gustado también mucho la amistad que nace entre mujeres tan distintas, una amistad muy libre ¡que envidia me daban esas reuniones improvisadas tomando un vinito en El Jardín del Ángel! (por cierto, el lugar existe) Desahogándose y dándose apoyo entre ellas, a pesar de sus diferencias, valiéndose de sus experiencias para dar consejos y ánimo. Y especialmente, me ha gustado y sorprendido, el lenguaje de las flores. Me gustan mucho las flores, suelo comprarlas de vez en cuando, me gusta el plan de salir el domingo a comprar un ramo, que huela a flores cuando llegas a casa…. Tengo mis flores favoritas, como todo el mundo, supongo, pero nunca me había interesado especialmente por el significado de cada una de ellas, me sonaba lo de las rosas rojas y las rosas blancas, pero poco más. Cuando terminé el libro, me picó la curiosidad y me puse a leer sobre este tema. Me pareció fascinante, curiosamente tiene un nombre, se llama floriografía y hay varios libros y artículos muy interesantes sobre el tema.

¿Sabíais que en la época victoriana se comunicaban a través de los ramos de flores que se enviaban? Yo no, pero parece que era una forma de burlar las estrictas normas morales que imperaban entonces, y he leído algunos ejemplos curiosísimos: si se recibían del revés, querían decir lo contrario del significado real y según con qué mano se entregaran respondían con un sí (derecha) o con un no (izquierda) a una pregunta, mezclando distintos tipos de flores o distintos colores, transmitían verdaderos mensajes. ¡Qué arte!

Hoy en día, a cada personalidad se le asigna una flor que la describe, en mi caso han acertado de pleno (es el tulipán, por cierto) y cada flor significa una cosa, incluso la misma flor, significa cosas diferentes o alude a distintos aspectos según su color. Un ramo de Dalias, por ejemplo, es símbolo de gratitud, la Margarita es el símbolo de la pureza y de la inocencia, la Amapola representa la tranquilidad, la Peonía simboliza la timidez, dicen que es la forma que tienen las personas muy tímidas de decir te quiero, con un ramo de peonías rosas, la popular Rosa, si es blanca significa pureza, en cambio si es roja, significa amor, pasión y si es rosa, es símbolo del primer amor. Curioso ¿verdad? Ahora cuando tenga que regalar flores, no sé si hacerlo en función de los gustos o de los significados, porque me encantan los tulipanes, especialmente los blancos y he descubierto que significan amor extremo… ¡Habrá que pensarlo!

Después de estos descubrimientos, seguiré comprando flores, pero en maceta, me da tanta pena que se sequen… y como van a ser para mí, seguiré comprando tulipanes blancos (porque me quiero mucho) y calas amarillas, que significan escucha tu corazón aunque, sobre esta flor no hay unanimidad en lo referente a su significado, también hay que decirlo. En cualquier caso, signifiquen lo que signifiquen, son preciosas y nos alegran la vida ¿que más se puede pedir?

Hasta pronto,

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(*) Después del fallecimiento de su pareja, Marina se da cuenta de que está totalmente perdida: había ocupado el asiento del copiloto durante demasiado tiempo. Buscando empezar de cero acepta un trabajo provisional en una curiosa floristería llamada El Jardín del Ángel. Allí conocerá a otras mujeres muy diferentes entre sí, pero que, como ella, se encuentran en una encrucijada vital con respecto a su trabajo, sus amantes, sus deseos o su familia. De la relación entre ellas y Olivia, la excéntrica y sabia dueña del local, surgirá una estrecha amistad de la que dependerá el nuevo rumbo que tomarán sus vidas.

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